Muchas mujeres viven con una sensación profunda de no ser suficientes.
Aunque hagan muchas cosas bien, aparece la duda constante sobre su valor, sus decisiones o su manera de ser.
A veces esta sensación está ligada a historias de exigencia, comparación o experiencias relacionales donde aprender a sentirse valiosa resultó difícil.
La terapia puede ser un espacio para comprender esa historia y empezar a construir una relación más segura contigo misma.